lunes, 24 de febrero de 2014

Goian bego

Viene y se va. Llega sin avisar, y se marcha sin tiempo a ser despedida.
Aunque en realidad, ni con todo el tiempo del mundo, uno podría estar preparado para despedirla.

A veces eufórica, sin sentido, sin tiempo y  a toda velocidad.

Otras como una balada dulce, que parece que vuela, de aquí para allá.

En ocasiones, llena de sueños, metas e ilusiones.

        La intentarás estudiar mil veces, pero hasta que no la experimentes, no llegarás a entenderla.
Y digo experimentar, refiriéndome a que rías, y llores. A que vivas de los sueños, sin levantar los pies del suelo. A que grites, corras, saltes y no pares hasta que no te queden fuerzas. A que bailes, y le cantes a la luz de las estrellas, o a la de la luna si quieres sentirte especial. Me refiero a que sientas el calor del sol en verano, y a que te llenes de copos de nieve en invierno. A que te duela la tripa de tanto reír, y a que de vez en cuando, sientas el dolor, para así valorar también todo lo bueno. A que eches de menos, y de vez en cuando de más. A que leas mil libros, y escuches mil y un canciones. A que juegues con la arena, y te calme el sonido del oleaje. A que aprendas a abrigar con tu presencia, y les acostumbres a ti. A que abraces fuerte, y quieras de verdad. Me refiero a que con el tiempo aprendas a confiar, y  a valorarte. A que no te falte de nada, pero a que nunca te conformes. A que vueles alto, bien alto.
        Me refiero a que experimentes y entiendas, que llegarán a quererte tanto, que las despedidas, se les harán imposibles. Así, como te las describía al principio. Nunca estarán preparados, porque decir adiós, nunca entraba en los planes.

La vida, sí, te hablaba de ella.


AMH

viernes, 14 de febrero de 2014

Un parón. Por lo importante.

Lee despacio.
Distrae tu respiración durante diez segundos.
Calma.
Respira con suavidad hasta llenar tus pulmones.
Expulsa.
Cierra los ojos durante quince segundos más.
Sonríe.
Para por primera vez en el día de hoy.
Suave.
Ya casi está.
No dejes que tu respiración pierda su ritmo, mientras te hablan mis palabras.
Lo tenemos, podemos empezar.
Me gustaría que a partir de hoy, pararas durante un instante en tu día. Lo sé, el trabajo,los estudios, los congresos,tus hijos,tus padres,tus exámenes,tus cursos...lo sé. No dejes que tu respiración se altere con estas palabras, calma.
Imagino que tienes mil y un elementos con los que cumplir cada día y solo tienes 24 horas. Sí, lo sé. Por eso quiero que pares. Porque no pretendo hacerte cambiar de vida, sé que si la perdieras, lo darías todo por recuperarla. Y es que dentro de esa rutina tan asfixiante, hay quienes sorprenden tus mañanas con un abrazo. Quienes hacen amena tu tarde mediante el encuentro en una mirada o con el simple gesto de una sonrisa. Sé que en todos tus días, hay esos quienes que dan color a tus días. Y también sé que con el papel tan especial que guardan en tu vida, les dedicas poco tiempo. Porque en el resumen de tu día, hablas de las mil y un cosas que has hecho de aquí para allá, sin tiempo, sin fuerza, pero no nombras a aquellos que te ayudaron a acabar tu trabajo, no nombras a los que te cambiaron el turno para que volvieras antes a casa, no nombras a ese amigo con el que te has cruzado y te ha abrazado tan fuerte que parecía que llevarais años sin veros. Lo has olvidado. Has olvidado a la mujer tan encantadora que ha corrido detrás de ti porque habías olvidado la bufanda en la cafetería. Has olvidado la llamada de tu padre por la mañana, que te ha llamado simplemente para preguntarte cómo iba tu día. Has olvidado todo. Todo, lo verdaderamente importante.
Tranquilo.
Sigue respirando de manera pausada.
Mañana será otro día.
Otra nueva oportunidad, para sonreír con más ganas, para conseguir ser el quien de otra persona.